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Estilo clásico: la atemporalidad independiente de las nuevas tendencias

Si nos centramos en la decoración, los interiores de estilo clásico atraen por sus colores y la dignidad imperial con la que han sido credos. Este tipo de estilos ha estado siempre directamente relacionado con un tema cultural, el estilo clásico siempre ha sido símbolo de las personas adineradas que pueden permitirse diferentes tipos de lujos pero, en la actualidad, el estilo clásico se ha estandarizado mucho y se ha abierto fronteras hacia nuevas posibilidades, siempre manteniendo esos antiguos valores y tradiciones culturales.

Estilo clásico: Los orígenes

Si hablamos del origen del clasicismo, nos remontamos a Francia allá por el siglo XVII, pese a que este fue su foco de nacimiento, rápidamente se extendió por toda Europa, convirtiéndose en el estilo dominante por más de os siglos. La principal fuente de inspiración de los artistas de esa época fueron las antiguas Grecia y Roma, que siempre han sido destacadas por su riqueza arquitectónica y de las cuales han nacido muchísimas obras de arte reconocidas durante toda la historia.

Si seguimos analizando los interiores con estilo clásico, hay una serie de elementos clave que nos permitirán reconocer rápidamente esta tendencia. Las columnas, cornisas, las ventanas y puertas de tonalidades claras y el uso de mármoles son unos claros elementos que no pueden faltar en un estilo clásico. En aquella época, también se hacia uso de otros elementos decorativos fácilmente reconocibles como lo eran las estatuas, los arcos o el empleo de hojas de roble o laurel.

Una de las características principales del estilo clásico es la simetría en sus distribuciones y el orden en sus elementos.

Los ingredientes esenciales del estilo clásico

El elemento por excelencia del estilo clásico es el mármol, tanto en paredes como en suelos, acompañados de muebles tapizados y techos que suelen estar decorados con frisos de estuco. Las combinaciones de mármoles y maderas no es ninguna tendencia nueva, pues hace siglos ya se empleaban los muebles de maderas preciosas para adornar los salones más clásicos, lo cual se ha trasladado ahora no solo al mobiliario, si no también al pavimento y revestimiento, aportando contrastes muy sofisticados y atemporales.

En cuanto a los acabados interiores, los colores que más se suelen utilizar son el beige, crema, verde claro y dorado, aunque también se juega mucho con el contraste de tonos más potentes para dar sensación de oscuridad y sombría. Además, las tapicerías suelen ser de paletas pasteles y con mucha variedad tonal.

Por último, pero no menos importante, el tema de la iluminación es un aspecto a tener muy en cuenta ya que los juegos de luces y sombras juegan un papel muy importante en el estil clásico. Los candelabros de cristal o las lámparas de araña son los focos de luz más utilizados.